Por querer retenerte, "le di libertad a mis miedos". Por querer protegerte, "me hice daño a mí mismo". Por intentar amarte, "termine odiándome". Y aún así; sigo aquí todavía: Preso de ti, amándote con miedo y en total libertad de que me odies, ¡si sientes que mi amor no pudo protegerte lo suficiente, para que te quedarás un poco más!

jacromeo notes

Ratio: 5 / 5

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